CONTEXTO, CREACIÓN Y FUNCIÓN.
Las colonias escolares que
funcionaron principalmente en el Levante y Cataluña, y, en menor medida en el
Aragón republicano, Cuenca, Albacete y Madrid. Fueron unas instituciones que
surgieron durante la guerra civil, que sirvieron no sólo de refugio a los niños
evacuados a aquellas zonas a causa de los bombardeos en sus lugares de origen,
la escasez de alimentos y la orfandad, sino que cumplieron una función
educativa muy importante.
Uno de los problemas más graves
que tuvo que resolver el Gobierno Republicano durante la guerra fue el de la
evacuación de la población civil y muy especialmente la evacuación de los niños
convirtiéndose en una gran tragedia.
En octubre de 1936 ya estaba
Madrid en peligro y se impone la necesidad de proteger, tanto a sus habitantes
como al gran número de personas que huyendo del avance enemigo, se habían
refugiado en la capital de la República. Por este motivo, se crea un Comité de
Refugiados por decreto de la Presidencia del Gobierno en el que colaboran distintas
instituciones y partidos políticos. El Comité tenía por misión evacuar a la
población civil: niños, mujeres y ancianos.
La evacuación de los niños se
hizo en principio de forma desordenada y por iniciativa de instituciones como
el Socorro Rojo Internacional, la Diputación, el Ayuntamiento, etc. Siendo el
Ministerio de Sanidad a través de la Dirección de Asistencia Social el
encargado tanto de los refugiados como de la evacuación. La evacuación de las
zonas de guerra, fue extremadamente dolorosa e incómoda. Se aprovechaba
cualquier medio de transporte para alejar a los niños de los horrores de la
guerra.
La principales razones por las
que se instalaron las Colonias en el Levante español y Cataluña, fueron que
tenía mejor clima, que había sido sofocada la rebelión militar por las fuerzas
gubernamentales apoyadas por las masas populares (especialmente miembros de la
CNT) y que además la zona mediterránea poseía gran número de Colonias llamadas
«de invierno» que venían funcionando desde la llegada de la República; todas
estas circunstancias permitieron que se instalaran allí de forma masiva estos
grupos de niños en busca de paz y mejores condiciones de vida. Por otro lado y
a causa del triunfo del Frente Popular en esta zona, se instaló también en
Valencia la sede del Gobierno Republicano e incluso, la intelectualidad
española tuvo allí su residencia, convirtiendo a dicha ciudad en un «paraíso»
cultural.
Consciente el Ministerio de
Instrucción Pública de la obligación que tenía de la educación e instrucción de
estos niños, en febrero del año 1937 creó la «Delegación Central de Colonias».
Este Organismo iba a canalizar, organizar y resolver todos los problemas
relacionados con los niños acogidos en la región mediterránea, Levante y
Cataluña e incluso regular y normalizar la evacuación de estos niños al
extranjero. La Delegación Central de Colonia, dependiente de la Dirección
General de Primera Enseñanza estuvo formada por cinco secciones: Estadística,
Evacuación y Recepción de niños. Alojamiento e Instalación, Organización
Administrativa y Organización del régimen pedagógico.
Los lugares que se habilitaron
fueron palacios abandonados por sus dueños, hoteles, casas de campo, cuarteles
de la Guardia Civil o Colegios de congregaciones religiosas requisados para
este fin. Una vez conseguido el local, correspondía a esta sección la instalación
del mobiliario, utensilios, así como material escolar.
Pero el apartado más interesante
desde el punto de vista educativo: Organización del régimen pedagógico. Esta
sección dio instrucciones para la actuación del profesorado tanto para impartir
clases en las escuelas como fuera de ellas, su misión fundamentalmente, fue la
de formar al profesorado para lo cual se arbitraría el procedimiento de que los
responsables de las colonias pasasen por el Perelló, lugar donde el pedagogo
Ángel Llorca (miembro de la ILE), ayudado por maestros en prácticas llevaban a
cabo unas experiencias pedagógicas, con procedimientos nuevos y con reconocido
éxito. Esta fórmula, no dio el resultado esperado y se optó porque sean los
pedagogos citados los que vayan pasando por las diferentes colonias para ayudar
a los profesores responsables a organizar bien la colonia e introducir las
innovaciones educativas por ellos experimentadas.
Había en 1937 según los datos del
Ministerio de Instrucción Pública, alrededor de 560 instituciones en las que
estaban recogidos 50.000 niños aproximadamente en régimen colectivo. El mayor
número de niños se concentró en Levante. La cifra total debió oscilar en torno
a los 100.000, pues a éstos hay que añadir, los que residieron en familias.
Ante la numerosa población
infantil que había que atender y que estaba albergada en la zona levantina,
bien porque fueran insuficientes los recursos económicos, bien porque se
tratase de buscar indirectamente la participación de los países europeos, o
porque se pretendía un mayor bienestar de los niños, lo cierto es que comienza
la evacuación al extranjero en la primavera de 1937. El 16 de agosto se creó una Delegación
Española de la Infancia Evacuada en París, que era la responsable de la
organización, dirección y régimen pedagógico para los niños evacuados en el
extranjero. Esta Delegación coordino los esfuerzos que venían haciendo
distintos comités que se habían organizado en Europa con fines humanitarios.
Así mismo todos los comités o delegaciones que habían intervenido en la
evacuación directa de niños al extranjero como el País Vasco, Cataluña...,
facilitaron a la Delegación Española cuantos datos, fichas, etc. puedan ayudar
para normalizar y dar eficacia al servicio, ya que incluso desde octubre del
36, el Ministerio de Sanidad, dirigido por Federica Montseny, había procedido a
la evacuación de niños especialmente a Francia.
Pocos días más tarde, el 28 del mismo
mes de agosto se creó el «Consejo Nacional de la Infancia Evacuada». Este
organismo fuertemente centralizado, coordinó la labor de todas las Delegaciones
tanto en España como en el extranjero.
Dos fueron los sistemas que se
utilizaron por la Delegación para recoger a los niños evacuados, niños
huérfanos, hijos de milicianos, mal alimentados y peor vestidos, que llegaban a
las diferentes regiones del país en busca de mejores condiciones de vida y de
la educación e instrucción necesarias.
El primer sistema que funcionó
fue el de Colonias en régimen familiar, ya que no exigía la preparación de
locales apropiados, residencias hoteles, colegios... ni tampoco la dotación del
mobiliario y material suficiente para la instalación definitiva de los niños ya
que eran alojados en familias. Con el tiempo, se fue orientando a dar solución
al problema del niño sin hogar mediante el sistema de Colonias Colectivas. No
se sabe el número de niños acogidos a este sistema.
El otro sistema utilizado fue el
sistema Colonias Colectivas. Bajo este título funcionaron gran número de
Instituciones Infantiles que tenían acogidas a un número variable de niños en
edad escolar que van a ser la residencia permanente de éstos, durante la guerra
civil (1936-1939).
Se puso interés en conseguir un
ambiente hogareño en dichas colonias; al frente de los cuales había un
responsable, maestro, retribuido por el Ministerio de Instrucción Pública, una
maestra preferiblemente que se ocupó de la enseñanza (los maestros jóvenes estaban
en el frente), algunas veces con personal auxiliar joven que ayudaban a los
profesores, y por último personal de limpieza y cocina.
Existieron Colonias sostenidas
por gran variedad de instituciones, e incluso algún país extranjero; todos
ellos aportaron ayuda económica para pagar los gastos derivados del
mantenimiento de estas Instituciones infantiles. El organismo que más
intensamente colaboró en la protección de la infancia, fue el Socorro Rojo
internacional que también se había ocupado de la evacuación.
Existieron Federaciones,
Asociaciones y Sindicatos que mantuvieron diversos centros: La Federación de
Amigos de la Enseñanza, la Federación Universitaria Española, la ILE, FETE, la
CNT, incluso las propias Brigadas Internacionales colaboraron en esta tarea de
proteger a la infancia de los efectos de la guerra.
Los nombres de las propias
Colonias nos dan a conocer su filiación pedagógica, ideológica o política:
«Francisco Ferrer i Guardia», «Pablo Iglesias», «Cossío», «Giner de los Ríos»,
etc. Otras colonias tienen marcado carácter simbólico: Vergel, Nubes, etc.
Muchas de las Colonias estuvieron
instaladas en palacetes, casa de campo, hoteles y balnearios y poseían jardín y
huerta donde los niños fueron instruidos y educados en ambiente sano y
agradable.
El horario de una colonia
infantil fue el siguiente:
·
Despertarse a las 7 de la mañana.
·
Levantarse a las 7,30 de mañana.
·
Asearse a las 7,30 de la mañana.
·
Desayuno de 8,30 a 9 de la mañana.
·
Clases cortas, períodos descanso 9 a 12 horas de
la mañana.
·
Lavarse manos y período de descanso de 12 a
12,30 horas de la mañana.
·
Comida a las 12,30 a las 13,30 horas de la
mañana.
·
Descanso 1,30 a las 3 de la tarde.
·
Trabajos manuales, juegos, otros trabajos... de
3 a 5 horas de la tarde.
·
Juegos sin supervisar de 5 a 6,30 horas de la
tarde.
·
Lectura, charla, lecturas ilustradas,
canciones... 6,30 a 8 de la tarde.
·
Cenar de 8 a 8,30 horas de la tarde.
·
Ir a la cama 8,30 a 9 de la tarde.
En cuanto a la enseñanza, el
profesor seguiría el programa oficialmente establecido pero se insiste en que
tenga en cuenta que los niños reciban una enseñanza activa. Los niños y las
niñas suficientemente mayores colaborarán en el trabajo de limpieza y arreglo
de las casas, como si de sus hogares se tratase. También se formarán equipos
para realizar trabajos de agricultura, cuidar el ganado, aprender a utilizar y
cuidar herramientas, etc.
Para ingresar en
una colonia colectiva, tenían preferencia los hijos de milicianos huérfanos o
heridos. Si había plazas podía ser ocupado el puesto por cualquier niño
evacuado. La petición de ingreso en una de estas instituciones se hacía, como es
normal, a través de la Delegación Central o CNIE y este escrito de petición
estaba avalado por el informe de un partido o sindicato.
EVACUACIÓN DE LOS NIÑOS AL EXTRANJERO
Las ofensivas de
los militares sublevados en el Frente Norte, en septiembre de 1936, provocaron
la primera evacuación de pequeños grupos de niños hacia Francia. No obstante,
las primeras expediciones oficiales organizadas datan de marzo de 1937. Una
primera expedición fue a la isla de Oléron, otra condujo a 72 niños hacia la
Unión Soviética.
La evolución de
la guerra en el Norte aceleró el proceso de las expediciones infantiles hacia
Francia, Bélgica, Inglaterra y la Unión Soviética; países que acogieron el
mayor número de niños. Pequeños grupos fueron a Suiza, Holanda y Dinamarca.
Suecia y Noruega sostuvieron colonias en Francia. Por último, a México fueron
los llamados "Niños de Morelia".
Estas
expediciones oficiales contaron con el apoyo de distintas organizaciones
políticas, sindicales y humanitarias y se concibieron con un carácter provisional.
La mayoría de los países facilitaron la repatriación de los menores excepto la
Unión Soviética y México con los que el régimen de Franco no mantenía
relaciones diplomáticas.
Durante la
guerra fueron evacuados unos 30.000 niños. Se calcula que en junio de 1938
había en Francia unos 11.000 menores. El éxodo de principios de 1939 llevó al
exilio a cerca de 70.000 niños.
La primera
expedición infantil hacia Francia tuvo lugar el 20 de marzo de 1937. Organizada
por el Gobierno Vasco en colaboración con el Gobierno de la República, condujo
a 450 niños vascos, entre cinco y doce años, a la colonia llamada "Maison
Heureuse" (Casa Dichosa), situada en la isla de Oléron, en la localidad de
Boyardville.

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